Desde su infancia, Mono González ha desarrollado su talento al servicio de los demás, siempre en colaboración y con una actitud formativa que le ha valido el reconocimiento de sus pares como maestro. Apodado «Mono» desde niño por su hiperactividad, mantiene hasta hoy una intensa actividad entre su Taller del Mono, el museo de San Miguel, la realización de murales y conferencias en Chile y el extranjero.
Desde sus inicios concibió la pintura mural como un medio de comunicación para el espacio público, sin imaginar la trascendencia que alcanzaría su obra. Vinculada originalmente al manifiesto político, sobrevivió a la dictadura, se convirtió en un símbolo del exilio chileno, especialmente en Europa, y fue adoptada por sindicatos y organizaciones sociales. Hoy, su lenguaje pictórico es un estilo reconocible que trasciende a su autor y constituye un patrimonio construido a través de la participación colaborativa en torno a sus obras y acciones.
“La obra de “Mono” González es gigantesca y reconocérsela es como reconocer el océano Pacífico o la Cordillera de Los Andes.
Todo reconocimiento que le hagamos es poco para él. Ha levantado un arte cuyo sello y marca está presente en todos los países del mundo”.
Raúl Zurita, Premio Nacional de Literatura 2000
Contenidos y estética
La estética de sus obras se caracteriza por representar al trabajador y obrero común, su vida, su labor y las injusticias sociales del país. Actualmente, también aborda la defensa de los derechos humanos, el reconocimiento de los pueblos originarios y sus derechos vulnerados, así como la protección del medio ambiente y de la flora y fauna amenazadas por el poder económico, social y político. Estos temas se plasman principalmente en pinturas sobre grandes superficies, como muros, techos, tableros y lienzos. Además, ha realizado trabajos en serigrafía, xilografía y libros, y como escenógrafo ha participado en la creación de fondos para cine, televisión y teatro. Su técnica se basa en colores planos delineados con gruesas líneas negras, aunque también utiliza degradados y difuminados. Sus obras destacan por su simbolismo y contexto.
Alcance social
“Mono es también un ícono para los jóvenes pintores proletarios y merece nuestro apoyo. Lo apoyo con todo mi corazón”.
Guillermo Núñez, Premio Nacional de Arte 2007
El impacto social de la obra de Mono González ha estado marcado por el fortalecimiento de las identidades y la creación de espacios para los sectores subalternos de la sociedad. Su arte busca ir más allá del sentido común, expandiendo los límites del simbolismo y la expresión, y actuando como un medio de reparación, consuelo y esperanza. Su influencia trasciende sus obras, promoviendo el diálogo y la descentralización mediante murales colaborativos, homenajes, festivales, dirección artística de museos, charlas y talleres en espacios públicos y educativos. Asimismo, ha contribuido a la defensa del arte urbano y de sus cultores en instancias legislativas del Congreso.
